Me gusta la idea de identidad que plantea la terapia narrativa y la idea de que podemos elegir a los miembros que pueden formar parte de nuestras vidas.
Como hablamos en clases, se tiene la idea cultural de que la familia no puede elegirla y que debes amarla, sin importar el daño que puedan acarrear sus miembros, esto se ve de manera aún más clara en el abuso infantil (que infortunadamente) suele ocurrir la mayoría de las veces a nivel intrafamiliar, por parte de hermanos, tios, abuelos incluso padres. En este ambito, he observado que los niños tienden a crecer con la idea de que sus necesidades y lo que sienten no importa, ya que deben someterse a la voluntad de sus cuidadores, incorporando una visión de amor tóxico, que protege y daña al mismo tiempo.
Me encuentro muchas veces frustrada ante niños que, ante su indefensión, justifican la conducta de los padres que los agredieron sexualmente, no permitiéndose si quiera poder verbalizar su disgusto frente al mismo. En estos casos he procedido, gracias a los aprendizaes del diplomado, honrando el amor que sienten por estas figuras, lo que me ha permitido paulatinamente ayudar a los niños a resignificar (de cierta manera) a estas personas. En este proceso me ha ayudado mucho también la identificación de valores y la remembranza, especialmente lo que planteaba White en el texto Decir Hola de nuevo (he usado el concepto de la persona ciega, que no ve y me ha funcionado bastante bien!)