hola a todess.
Reflexionando sobre las ceremonias de definición que vimos unas clases atrás, más las lecturas complementarias, se me hace difícil poder imaginarme dirigiendo una, debido a la dificultades que pueden surgir dentro del proceso, las personas son tan impredecibles y llenas de sorpresas, que mi imaginario de como sería dirigir una no alcanza. Además de la responsabilidad que implica poder intensificar la conversación, seguramente donde surgirían diferentes ideas, sentimientos y emociones, que quien sabe cómo podrían resonar en los presentes y con cuanto impacto, por lo cual, el estar atento y alerta debe ser un requisito primordial para estar ahí.
Por otro lado, en cuanto a la utilidad para un proceso terapéutico, es mucha ya que finalmente vivimos en relación y ciertamente día a día nos confirmamos en otros, los cuales forman parte de nuestras historias y aportan un granito de arena a nuestra idea de nosotros mismos. Por lo que imagino que realizar una ceremonia de definición, sería de manera más clara el cómo los otros resuenan con nuestros relatos aportando mutuamente y de forma colaborativa a formar historias enriquecidas y aliviadoras para el consultante y los presentes. En fin, son solo algunas reflexiones que quería compartir con ustedes.
saludos 🙂