Duda sobre “La orilla del río”
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Camila Concha.
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noviembre 27, 2019 a las 19:01 #11686
fran-arceParticipanteLuego de leer, recordar la clase y revisar los apuntes, me di cuenta de que tengo una enorme duda respecto a la forma en que (para la terapia narrativa) deberíamos abordar el trauma; buscando no re traumatizar ni generar “sensación de desesperanza”, “fracaso” o “vergüenza”.
Entiendo que previo a profundizar en lo sucedido (evento/s traumático/s), se debe crear poco a poco la “orilla del río”, como un espacio seguro desde el cual la persona pueda referirse al trauma, utilizando siempre la doble escucha, pero he ahí mi confusión.
Este borde ¿se genera indagando y reconociendo en conjunto saberes y habilidades que las personas mantienen en otros ámbitos de su vida?, ¿para luego tener una conversación respecto a lo sucedido y las respuestas que pudo haber tenido?; ¿se comienza a hablar respecto al evento traumático directamente, buscando las respuestas que tuvo la persona?; o ¿se inicia la conversación a partir de las respuestas que ha tenido ante los efectos del trauma para luego indagar en el evento traumático?
Pregunto pues, muchos de los niños, niñas o adolescentes con los que trabajo han presenciado episodios de violencia intrafamiliar y tengo dudas respecto a cómo abordar estos eventos traumáticos, o mejor dicho, en qué momento profundizar en lo sucedido.
Eso y como dijo alguien por ahí: “quedo atento a sus comentarios”, serían de mucha ayuda.
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Este debate fue modificado hace 6 años, 4 meses por
fran-arce.
diciembre 5, 2019 a las 22:06 #11708
FernandacastilloParticipanteHola Fran!!
tengo la misma duda que tu, siempre tengo en mente es orilla, pero creo que últimamente he pensando y he “practicado”, con bastantes errores debo decir ajájaja, pero que al fina la persona es la que da el pie para hablar del trauma, creo que no hay forma de tener una “receta” para los distintos traumas, pero se han ido pareciendo algunos casos, donde la gente menciona el estar preparado para hablar, reflexionar, buscar lugares y espacios en su mente y sobre todo los NNA, a veces va a parecer que nunca van a querer tocar ciertos temas, pero creo que ir yendo de a poco en esa orilla del Río, en encontrar un espacio de apoyo, confianza y libertad de hablar lo que ellos quieran, genera y abre posibilidades de construcción a nuevos saberes.
siempre he creído que los niños son los que mas entienden las cosas, pero también para ellos debe ser doloroso hablar que un ser querido los daña, por eso creo que dar el espacio donde ellos puedan escoger que decir, cuando y que también pueden hablar otras cosas las primeras 2 -3 sesiones y hasta más, ellos mismos van a querer y necesitar un espacio donde puedan sentir la confianza y el espacio de acogida.
creo que no se si te ayudo mucho, pero en pocas palabras es que cada uno escoge un momento de hablar del trauma, no me parece adecuado hostigar o crear un ambiente para que hable de.. si es que el o ella no lo escoge o esta preparado.
cariños!!
enero 3, 2020 a las 14:06 #12032
josefaruizParticipanteEntiendo que “no retraumatizar” se refiere a no empujar a las personas a hacer explícitos los detalles acerca de las experiencias traumáticas que han vivido. Esperar a que “estén listas” para hacerlo ignora que tal vez esto no sea deseable. Como vimos, las personas pueden querer contar detalles porque creen que es lo que se espera de ellas, porque esa ha sido su experiencia en espacios semejantes, aunque les haga daño. Y sin bien a veces esos detalles tienen una carga de secreto o incomprensión que puede hacer que hablar de ellos sea útil, otras veces no tiene ningún sentido.
Sí creo yo que mencionar la violencia siempre es bueno, pero puede hacerse de manera general (aunque ojalá sin eufemismos: una violación es una violación, tortura es tortura, y estos nombres tienen la capacidad de poner sobre la mesa común una injusticia y una condena). Decir “me violaron” o “me torturaron” es muy distinto a entrar en los detalles acerca de aquello a lo que fuiste sometidx. La descripción de las escenas en general satisface más la curiosidad de profesionales, la burocracia de instituciones, los sistemas de justicia o el registro de la historia, que a la real necesidad de contar de las personas que fueron víctimas.
Otra forma de hablar de la violencia padecida es la indirecta, haciendo ficción, contando las historias de otrxs o hablando de una experiencia común, como vimos en el Árbol de la Vida (¿cuáles son las amenazas que enfrenta el bosque?). Pienso en lo que sucedió en estas semanas con el fenómeno de LasTesis y me convenzo de que estar en un espacio como ese, de solidaridad, rabia, repudio y reconocimiento colectivos debe ser más sanador para las mujeres violadas que sentarse a contar detalles entre cuatro paredes. Eso me parece lindo de la Terapia Narrativa, el reconocimiento de lo que son capaces las comunidades.
enero 5, 2020 a las 13:17 #12099
rivadeneiracaroParticipanteHola Fran
Tal como dicen las chicas cada cosa a su tiempo, también tenia las mismas dudas y talves temor de tocar temas que podrían resultar dolorosos para los niños, niñas y sus familias. Creo que lo principal es dejar que la persona cuente lo que quiera contar, siendo muy respetuoso y dando la posibilidad de detenerse si no se sienten bien. Tal como explicaba en los textos, el trauma siempre aparece, lo importante es estar atentas y hacer uso de esta “doble escucha” que nos llevara a los recursos de las personas y a las respuestas que ellos han dado a la experiencia traumática, ahí podremos contribuir a conectarla con lo que es valioso para ellos, esa es la orilla. Que maravilloso el camino que decidimos seguir….
Un abrazo!!!!!!!!
enero 5, 2020 a las 18:48 #12104
EdgardoParticipanteMe gustó leer esta pregunta que planteas y las respuesta de las compañeras.
Destaco la apreciación de Josefa sobre “el reconocimiento de lo que son capaces las comunidades.”. Es muy lindo esto de la narrativa. Creo que por esta idea es que son tan potentes las ceremonias de definición, haciendo colectivo el reconocimiento de situaciones que bajo otro enfoque estarían “aisladas”.
Me ha pasado también que las personas reiteran la historia de trauma, como dice Josefa, porque creen que es lo que estamos esperando de ellas. En estas situaciones me ha sido muy útil preguntar derechamente si quieren hablar sobre eso, o preferirían hablar sobre otra cosa. No lo pregunto tan tajantemente y tratando de hacerlo con cuidado y respeto, pero las personas en su mayoría han abierto otros temas relacionados con historias preferidas de sus vidas. Siento que transparentar y hacer honesta la intención en la conversación tiene un potencial importante.
enero 5, 2020 a las 21:09 #12108
Camila ConchaParticipanteHola Fran!
También he pensado harto en el documento sobre trabajo de trauma con niños y la idea de la orilla y me encanta!
Creo que esta idea de fortalecer la orilla antes que adentrarse en los efectos del trauma es especialmente importante cuando se trabaja con niños y niñas, precisamente porque ellos no fueron quienes decidieron acudir con nosotros como terapeutas, a diferencia (generalmente) de una persona adulta, que va a sentarse con nosotros porque espera en ese espacio encontrar alivio para lo que la aqueja y va con expectativas, no “llevado”, como son los NNA.
Cuando trabajaba en PRM me daba cuenta de que los niños sabían por qué iban con nosotros, pero que efectivamente les angustiaba mucho que la carta de presentación fuera “fui abusado/maltratado”. En esos momentos yo les decía que efectivamente ellos habían venido acá porque habían vivido algo que ningún niño o niña debiera atravesar, y que me interesaba poder ayudarlos a que se sintieran mejor, pero que hablaríamos de aquello cuando él o ella se sintieran preparados. Me imagino que si hubiera estado en el diplomado en ese tiempo hubiera hecho eso de manera mucho más enriquecida.
A mí me hace mucho sentido lo de fortalecer primeramente la orilla de habilidades, saberes, redes, referentes, sueños, etc., para que ese niño sienta que en este espacio, es mucho más que alguien que fue víctima de algo, y así, luego, cuando esa imagen esté fortalecida, poder dar espacio a los efectos de las vivencias traumáticas, sin nunca minimizarlas tampoco, para poner las responsabilidades donde corresponden.
Yo creo que, en relación a los adultos que consultan puntualmente por haber vivido un trauma, es más esperable que algunos quieran partir comenzando con describir éste, quizás pueden sentir que es necesario, y encuentro también muy sana la práctica que describe Italo en el trabajo en la Mutual, de dejarle en claro a quien consulta que realmente no es necesario ni obligatorio que se adentre en estas descripciones, creo que eso puede ser muy significativo para personas que han consultado muchas veces antes y han sido continuamente derivados, como el hombre que contaba Vikki.
Muchos cariños!
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