Un abrazo infinito
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ClaudioCabrera.
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enero 7, 2020 a las 02:10 #12133
Dani BassoParticipanteQueridxs 🙂
A propósito de este módulo y de las conversaciones de remembranza o de recordada, recordé un cuento que conocí durante mi proceso de práctica profesional. Inicialmente el cuento me fue presentado por mi supervisora de ese momento, como un “cuento terapéutico para trabajar el duelo con niñxs”, la verdad es que amo los cuentos, así que cuando lo leí, también lo amé. En ese momento lo encontré bonito y útil para usarlo, el cuento se llama “Vivo” de Andrea Franco.
Hoy al ponerme al día con los foros y entrar en este módulo, lo volví a buscar entre mis documentos (lo tengo digital), lo leí y cobró mucho más sentido desde las conversaciones de recordada, ya que no se plantea la pérdida de una persona amada como un “cierre o despedida” que hay que “hacer” para “seguir la vida”, sino que invita a abrazar y “Decir hola de nuevo”.
Les compartiré el cuento por acá, espero poder hacerlo, de lo contrario, si les interesa se los puedo enviar por correo. Pensé que tal vez sería interesante poder utilizar el cuento junto a una conversación de remembranza, ya que el cuento por sí sólo queda corto la verdad, incluso me acabo de acordar que en una de las clases cuando hablamos sobre los cuentos, creo que Ítalo hacía ese alcance, de fijarse cuando los cuentos reforzaban discursos dominantes como por ejemplo, con mensajes que ponen todo sobre la persona sin considerar lo colectivo y social, creo que en este caso, el cuento tiene un poco de eso, ya que lo deja muy en lo individual, por eso lo veo como un aporte, pero no capaz de utilizarse sólo.
Espero no faltar a ninguna regla al compartir un libro pirata jajajaj
Un abrazo 🙂
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enero 8, 2020 a las 21:10 #12178
pameescorzaParticipantejejejeje, siempre es de utilidad datos que puedan ser revisados para quien quiera darle algún uso, en este caso se agradece la observación acerca del libro y recordar lo que Italo nos había referido acerca de tener ojo con la narrativa y sentido de algunos cuentos (no lo recordaba). Pero me parece interesante como herramienta echarle mano para quienes cobren sentido.
Siento que el proceso de duelo es complejo, en la medida de como la persona sienta y viva el fallecimiento de alguien querido. Si bien “decir hola de nuevo” me parece lo mas próximo a reencontrarnos y en la practica con el trabajo con aquellas personas derivadas por “duelo patológico”, la posibilidad de tener permiso (desde la apertura del profesional experto) de reencontrarse con sus seres queridos y mantenerlos presentes si así lo desean o les hace sentido es inmensamente aliviador, siento que sigue un curso natural desde las propias necesidades ya sea de reencuentro o de despedida de quienes viven “el duelo”
enero 9, 2020 a las 01:52 #12202
ClaudioCabreraParticipanteQue bonito el cuento. Inevitable es pensar en otras tradiciones o culturas donde la vida y la muerte no están separadas o incluso puestas como radicalmente opuestas… tuve un ramo una vez de antropología americana donde daban cuenta de la visión y sentido diametraaaaaaalmente distinto que se tiene de la vida y muerte..sobre todo justamente por ser culturas fuertemente agrarias y eso encajaba con su cosmología… La clase de remembranza me recordó mucho ese ramo que tuvo en la u.
Pensaba en eso que dijo Ítalo. Hay un cuento que se llama “Vaya Rabieta” (o algo así) que según yo externalizan bkn lo que podría entenderse como la emoción de la rabia. Es una historia de un niño que se enoja porque no le gusta la comida o parece que tuvo un mal día y cuando explota como de rabia, aparece una especie de monstruo rojo que empieza a botar todo en su pieza. Cuando el niño se da cuenta que el monstruo empieza a romper sus juguetes o muebles, el niño se preocupa y reta al monstruo, y mientras el niño se pone a recoger las cosas y ordenar, el monstruo se va achicando hasta que lo guarda en una cajita. Luego de eso el niño se siente mejor y baja a comer con su papá.
Yo he utilizado ese cuento, sobre todo cuando aún trabajaba con los más chiquititos del colegio (ahora veo de 5to en adelante), y ayudaba mucho a facilitar la separación del niño con los efectos tildados de negativos de su emoción y con la etiqueta que le iban poniendo los profesores o papás por sus “”””pataletas””””. Sin embargo intentaba siempre acompañar la lectura con un trabajo posterior donde ellos se imaginaran como el niño y dibujaran o modelaran (con plasticina) cómo sería lo que les saldría a ellos cuando están enojados o les da rabia algo. También les intentaba preguntar qué harían ellos cuando aparezca ese monstruo con él. Pero claro…pocas veces decían algo muy distinto a lo que salía en el cuento…. donde lo peligroso es pensar en cómo podría reforzar el discurso medio harto hegemónico que las emociones son algo que hay que sí o sí controlar y aplacar…que pueden ser peligrosas si no se guardan en una cajita.
Quizás se podría utilizar de forma distinta o novedosa los cuentos. Interrumpirlos antes que aparezca la moraleja (que en muchos casos son donde aparecen en gloria y majestad los discursos dominantes) y dejar que sean los niños/as quienes terminen la historia… o crear algo totalmente de cero con ellos…. no sé.
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