Esto es un delito tipicado en el código penal. Hasta hace no mucho tiempo, antes de entrar en vigencia la nueva ley de identidad de género, el trámite para que el Estado, a través de su brazo institucional Registro civil, podía demorar años en reconocer tu identidad de género, y durante toda esta espera nunca era seguro que algún día te sería reconocida. La implicancia más obvia e inmediata era la cédula de identidad que podía señalar como Ernesto a María y asignarle el género masculino, con todas sus implicancias, desde la incomodidad con el portero o la azafata que te pide papeles, hasta, bueno, ir a la cárcel con un montón de hombres. Cuando mi novia estaba pasando por ese trámite, hace algunos atrás, adulteró su cédula con un lápiz. Recuerdo que tenía miedo, pero sintió que era un acto reparatorio que se estaba tomando en sus manos, y que estaba dispuesta a ser penalizada como en un acto de desobediencia civil. Ya no violando la ley pero casi, mandó a imprimir certificados médicos falsos, paródicos. Cuando hablamos por primera vez en el diplomado de contradocumentos pensé en todo esto. En la posibilidad de adulterar documentos e informes degradantes y convertirlos en obras de autoafirmación y re-dignificación.
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Este debate fue modificado hace 6 años, 3 meses por
josefaruiz.
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isabel.