Me hace tanto sentido la metáfora de decir hola ante la pérdida…recuerdo a un profesor en la universidad cuando nos habló del duelo de las relaciones y de cómo me llegó tanto la idea de que con cada persona surge una parte irrepetible de nosotros mismos y que cuando terminamos una relación, por decisión o por causas ajenas a nosotros, una parte de nosotros se moría con esa relación …en ese minuto me impactó, y en cierta parte la comparto…, pero esa creencia hace más difícil la idea de continuar en la vida sin sentir un vacío irreparable. La idea de honrar y valorar como propio aquello que el otro nos permitió ver y explorar o descubrir, y con ello de cierta manera valorar y agradecer la relación, lo entregado y lo recibido en su momento, me parece que aporta gratitud y fe, le otorga luz al camino de las pérdidas, que nos acompañaran de una u otra manera en la vida. En el ámbito de la terapia, la idea de abrir y expandir ese abanico de miradas y descubrimientos que se hicieron a través de la relación con el otro me sonaba un poco dolorosa, y quizás en mi imaginario hasta retardante en el proceso de continuar la vida sin el otro presente, pero en la forma que lo expone White, de una manera desde la ganancia y aporte a la vida y no desde la falta, me parece maravillosa.