Ahondando un poco mas en esto de las conclusiones de identidad, también me causa ciertas resonancias internas cuando me he cruzado con historias acerca de la sensación en las personas de que no hay ninguna, del “no soy nada”, generalmente acompañado de sentimientos de dolor, pero no solo por no sentirse cómodo con “ningún relato dominante”, si no también por el hecho de vagar, merodear constantemente y encontrar sólo momentáneamente conclusiones efímeras de la identidad, aunque estas sean positivas para ellos y “sentirse una masa sin forma” .
Me parece que si bien la identidad sin duda debe ser entendida como flexible para no caer en absolutos o totalidades que nos rijan de manera lapidaria, qué pasa cuando nos enfrentamos a esa sensación de agotamiento ante el viaje interminable de descubrir quiénes somos? O qué queremos ser?, cuando se abren las puertas a los “vacios existenciales” y realmente, de manera genuina está la necesidad de concluir, para retomar energías, sentirte cómodo con quien eres, validar el ” así soy ” y dejar la transformación que hasta pareciera tener el deber de estar forzosamente presente.
No me mal entienda, por supuesto que el constante cambio y el abrir grietas me hace mucho sentido. Como hemos visto en clases, el caer en absolutos y rigidez en la identidad nos hace encasillarnos en estos “archivos culturales” dominantes. Sin embargo, también valido el deseo de quienes quieren concluir, cerrar caminos de búsquedas y decir ; ” con esto me quedo, porque estoy cansadx de cambiar”, tal vez no con esas palabras, pero si con esas sensaciones de “detener la búsqueda” que muchas veces es angustiante por una especie de falta de sentido del ser.