El poder en el contexto de terapia
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fabianjesusvidal.
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julio 15, 2020 a las 12:36 #16062
javiera.rivas.huenanteParticipanteEs sabida la predominancia de discursos de poder a la base de los supuestos personales cuando alguien acude a terapia.
Hoy quiero hacer referencia a la irrupción de la palabra “poder” en el contexto relacional y del quehacer profesional cuando nos encaminamos a colaborar con esta persona que acude a nosotros.
En primer lugar, quiero reflexionar brevemente sobre la dificultad de despojarnos de estos discursos dominantes a la hora de acercarnos a la persona que tenemos en frente. En mi experiencia, dada mi reciente salida al mundo laboral, adoctrinada durante 5 años con la presión de parecer competente en el contexto de salud mental con médicos y psiquiatras, memorizando diagnósticos y criterios, ha sido difícil que estos aprendizajes no aparezcan, de forma desafortunada en algunas situaciones. Con esto no quiero decir que la formación no sea útil o caer en cierto reduccionismo de la crítica sobre la patologización en estos conocimientos. Más bien, quiero poner de relieve lo desafortunado de estos conocimientos a la hora de relacionarme con alguien que viene angustiado/a a consultar. El suponer a priori las razones del comportamiento, motivaciones, ideas de esta persona, etc., en consecuencia, dar por hecho ciertas cosas, ha mermado en la la totalidad de las veces la capacidad de emergencia de oportunidades en esa relación. Cosas que podrían “ayudar”, pero quedan silenciadas al salir triunfante estos supuestos inconscientes que he adquirido.
A partir de lo anterior, siguiendo en esta lógica del significado del “poder” en la sesión, me parece interesante este giro que se le ha dado a la palabra. Cuando se expuso por primera vez en las clases virtuales noté que para algunos fue un poco chocante que se afirme que nosotros como terapeutas tenemos el poder en la sesión, y hay que utilizarlo. Si bien, hay que estar conscientes del poder en el sentido de la relación asimétrica que está en juego. Encuentro maravilloso que se abra el espacio para reconocer que nosotros tenemos el poder de gatillar cambios y aportar a la persona que viene a solicitar ayuda. En esta colaboración social – como se dice en el texto de conversaciones de andamiaje- ponemos el “poder” de generar un andamio, a partir del trabajo conjunto con esta persona, para hacer posible el surgimiento de nuevas alternativas. En este sentido, como tenemos un objetivo en estas conversaciones, nosotros estamos decidiendo compartir este conocimiento en la relación con otro. Por tanto, quiero concluir que: el poder, en este contexto, es maravilloso cuando estamos conscientes de las posibilidades que existen, considerando lo ético y nuestros principios. El contexto en sí es comprender el poder bajo la colaboración social del cambio, bajo las prácticas narrativas.
Sé que esta conclusión no es tan elaborada, ni brillante. Pero es la idea que necesitaba expresar al hacer una pasada superficial de los textos y al finalizar la clase donde se nombró esta idea. Muchas gracias por su atención, agradecida leeré sus comentarios.septiembre 7, 2020 a las 16:31 #16435
franciscaparraalvaradoParticipanteHola Javi, me gustó lo escribiste en relación a los significados múltiples de la palabra “poder” y me gustaría preguntarte sobre aquello que señalas de tener un objetivo en las conversación y de la decisión de compartir un conocimiento con un otro o una otra, más específicamente si es que puedes comentar más al respecto de cómo es esto para ti o algún ejemplo.
Gracias 🙂septiembre 8, 2020 a las 23:21 #16438
fabianjesusvidalParticipanteHola Javi, me identifique con esto de la incomodidad de la palabra “poder”. Me hiciste acordar de algo importante que me ha pasado con el uso de este concepto. Hace más o menos un año y medio atrás yo recién comencé a familiarizarme con las practicas narrativas. Me acuerdo que cuando “me enchufé” un poquito, comencé a meter al “poder” en todos lados jaja… en cualquier lugar identificaba dispositivos de poder muy coercitivos, y a menudo, muy abstractos. Eso me desesperaba caleta, por un lado, porque casi nadie entendía lo que yo estaba hablando (a parte de lo malisimo que soy explicando con claridad alguna cosa) y por otro, porque me sentía impotente frente a tanta hegemonización. El “alivio” (si existió) me vino en gran parte por comprender un poquito lo que mencionas sobre el hecho de utilizar el poder de maneras subversivas. Estoy convencido que es imposible escaparle al poder (al menos por ahora); por eso es que creo super relevante saber elegir bien las batallas que peleamos, o más que “saber” es poder “decidir” cuales son esas batallas, para mí esto es un tesoro en las conversaciones terapéuticas. Creo que muchas personas están en batallas que nunca quisieron pelear mientras están situados en otros lugares políticos.
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