Sin despreciar los otros modulos del diplomado creo que este ha sido el mas significativo para mi, no solo por las emociones evocadas durante la clase en las conversaciones con mis compañeros, sino por la posibilidad entregada y agradecida de remembrar (acaso si existe esa palabra). A la clase lleve la foto de mi abuela, por el significado e influencia que tuvo para mi, pero durante y después de clases, miles de imágenes aparecieron en mi mente, de personas, situaciones, cariños y abrazos, perdidas, desesperanzas, optimismos y fracasos, aventuras, valentías y cobardías, amaneceres y oscuros ocasos, muerte y renacimiento, cada una de ellas atesoradas en mi memoria, en mi piel y en la música que escucho. Soy todo eso y ninguno, como una fuga que se persigue así misma, como un infinito que se esconde en una botella.
Esa posibilidad de verme a mi mismo en medio de un entramado infinito y conectado ahora la llevo conmigo como un escudo contra la desesperanza, como una convicción ante mis molinos de viento y como un mapa para sortear en mi trabajo terrenos pedregosos, pantanosos, oscuros y deshumanizados.