3ra Bitácora Narrativa
Durante el viaje de mi experiencia como psicóloga infantil, cada saber que he aprendido de les niñes y adolescentes sobre cómo enfrentarse a conductas de abuso y maltrato me ha permitido ir enriqueciendo mi comprensión sobre los poderosos efectos de la remembrarza en sus vidas, y en respuesta un imaginario de estos territorios muy valioso para mi.
Viajes de niñes en soledad por sus caminos de vida donde los problemas hacían creer que no había nadie para acompañar. Recorriendo bosques de incertidumbres y oscuridad que no permitían ver con claridad, y donde eran perseguidos por miedos fantasmas provenientes de aquellos que algún momento causaron dolor en ellos y en quienes amaban. Vi como en este viaje les niñes fueron reconectándose con quienes en su vida habían sido valiosos para ellos, ya sea de este u otros mundos, quedándose como brillantes luciérnagas existenciales que poco a poco fueron iluminando los bosques y acompañándoles en la generación de un espacio seguro, un hogar interno solo para luciérnagas de vida que cada vez fueron aumentando su poder en colectivo. Y desde este poder y exclusividad, se fueron exiliando los miedos fantasmas, pues no tenían derecho a pertenecer a ese hogar, ni tampoco a esos territorios de bosque ya iluminados. A pesar de que los fantasmas podían volver a intentar espantar e influenciar la vida de les niñes, ellos ya no estaban solos, tenían una compañía de luces imperecederas que iban a donde quiera que ellos viajaran.