Sobre el desaliento en el propio trabajo
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fabiola.beltran.
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mayo 26, 2019 a las 22:55 #9386
pauloinostrozaParticipanteHola, aquí Paulo.
Hace algún tiempo que vengo reflexionando sobre las dificultades y la frustración (o desaliento, usando el término del texto de la ética de la colaboración), que surgen en el trabajo cotidiano con personas que sufren o que llegan a uno por alguna problemática, dolor, etc., que los aqueja.
En mi caso, yo trabajo en SENAME, en un PRM (Programa de reparación de maltrato y abuso sexual infantil), y si bien de por sí el trabajo es duro, por las experiencias de vida con las que uno se encuentra en la interacción con las personas que uno trabaja (principalmente niños, niñas y adolescentes, en mi caso), lo que más desalienta, son las condiciones estructurales del trabajo mismo, como por ejemplo, la cantidad de casos asignados o la cantidad de tareas burocráticas, que no permiten hacer todo lo que a uno le gustaría para poder ayudar o colaborar a mejorar la vida en algún aspecto a aquellos con quienes trabajamos, y que en última instancia, es lo importante y el fin último de mi trabajo.
Frustra el hecho que se pierda mucha energía y tiempo en trabajo burocrático, que muchas veces es sólo para cumplir con ciertos indicadores, pero que en última instancia no tiene ningún impacto en la vida de los usuarios, e inclusive a veces, haciéndolos partícipes de instancias sin ningún sentido para ellos, pero que se hacen para cumplir metas o necesidades administrativas. Y frusta el hecho que deja una sensación de desaliento, ya que muchas veces, responden a lógicas estructurales que escapan del radio de acción del propio trabajo, sino que es un problema de estado, del diseño e implementación de las políticas públicas, y de un largo etc.
Y bueno, pensando y conversando con compañeros y compañeras sobre estas cosas, me vengo a encontrar con el texto de “La ética de la colaboración”, que aborda justamente este tema, y fue muy estimulante observar cómo se han estado buscando respuestas a estas dificultades que ocurren en múltiples espacios donde se trabaja en pos del bienestar de las personas.
El desafío ahora es traspasar aquello que se aborda en el texto a la realidad de mi trabajo, y poder actuar y empezar a hacer cambios al respecto, al menos en primera instancia, sembrando la semilla de la reflexión, el pensamiento crítico, y el cuestionamiento la propia realidad, para empezar a instaurar la ética de la colaboración junto a mis compañeros de trabajo.
Saludos
mayo 30, 2019 a las 15:41 #9413
pameescorzaParticipanteHola Paulo, en virtud de lo que expones, claramente esto ya es el comienzo, la posibilidad de reflexionar desde las practicas actuales a nivel gubernamental, las posibilidades de conversaciones y reflexiones colectivas nos impulsan a generar los cambios necesarios desde la propia experiencia profesional, insertos en las instituciones que nos limitan en gran medida nuestro quehacer diario, podemos impulsar en la practica desde una mirada ética y colaborativa, cambios importantes en nuestro quehacer y otorgar una valoración distinta desde la propia voz de los consultantes, y quienes los acompañamos. ¿Desafío? por supuesto!!, pero cada vez somos mas los que nos moviliza el contribuir en conjunto con el otro espacios de mayor bienestar verdaderamente significativos.
Vamos que se puede!!!!
mayo 30, 2019 a las 16:02 #9414
fran-arceParticipantePaulo, que rico leer una opinión que se asemeja tanto a lo que sentí al leer!!
Trabajo en algo parecido que tú, de “menor complejidad” (un PPF) y siento que me pasa lo mismo que a ti, es decir, las exigencias administrativas y la cantidad de “casos” impide un trabajo más exhaustivo con cada uno de los niños, niñas o adolescentes. Además de considerar que, tal como dice el texto La ética de la colaboración, las personas que vemos en el programa tienen “circunstancias desfavorables” en su entorno y formación, que empeoran los problemas que traen en un inicio y nosotros como profesionales, o al menos yo, caigo muchas veces en sentir “una profunda frustración… un sentimiento de fracaso personal” por “no producir cambios en la vida de las personas”. En otras palabras, reproduzco la “ética del control” que determina que cada uno debería lograr cambios positivos a corto plazo.
Recalco además que esta reflexión que he hecho (antes de leer los textos) la he conversado con amigas de la U que ahora se desempeñan en otras áreas; entonces cuando leí que se le debe dar importancia a “la ética de colaboración”, no dudé en compartir lo que ahora estaba viendo en el diplomado, porque así nos damos cuenta al menos de que no somos las únicas y que algo se puede hacer al respecto, como por ejemplo, no olvidar que a pesar de los “retrocesos”, la asistencia de las personas a las sesiones y su deseo de mejorar, ya es algo totalmente valioso y destacable.
mayo 31, 2019 a las 00:53 #9419
ClaudioCabreraParticipanteSi bien siento que el texto de “La Ética de la colaboración” no fue la lectura quizás con más densidad en cuanto a teoría ni la más extensa…fue por lejos el texto que creo que más me interpeló. Me impresionó lo extremadamente familiar de los contextos de intervención relatados al comienzo y, de hecho, volví a la primera página para comprobar que no era un texto de un autor chileno o sudamericano. Yo trabajo en un Colegio particular subvencionado de Quilicura y es justamente dentro de las intervenciones que puedo realizar dentro del sistema escolar que me sentí identificado con estas lógicas de las injusticias y “ética del control” que se referían al texto. Me imagino que dista mucho por cierto de las realidades del trabajo en programas de la red Sename… donde como describen en los comentarios anteriores creo que les toca acercarse e involucrarse con lo más crudo del sistema y de las condiciones institucionales. Sin embargo, desde mi rol en el Colegio que se mueve entre la atención individual (evaluación, derivaciones y seguimientos) y convivencia escolar, me toca observar varias prácticas estructurales de los diferentes sistemas (Salud pública, Proteccional, judicial, educacional) que responden a las lógicas que aparecen en el texto y también comentaba Paulo en su propia experiencia: mediciones arbitrarias y orientadas a resultados de los procesos, relaciones entre profesionales y alumnos/usuarios muy asimétricas e intervenciones muy directivas, tiempos exigidos de intervenciones totalmente estandarizados y exigidos desde fuera, restricciones a nivel de las organizaciones e instituciones que suelen dejar poco espacio para cualquier intento de algo más colaborativo o comunitario.
</span>Como mencioné anteriormente, este texto me resuena particularmente pues últimamente suele ser la desolación o frustración buenas palabras que describen lo que siento en el trabajo desde el rol de psicólogo de Colegio. Por lo mismo quizás, esta propuesta final de pasar a una “ética de la colaboración” me parece muy interesante y creo que igual hay siempre pequeños chispazos (por ej.: algunos trabajos grupales con alumnos, apoderados o profesores, o trabajos con gente de programa HPV del Cosam de la Comuna) que permiten vislumbrar algunas características de lo que se describe en el texto de esta otra posibilidad. Entender la ética de un trabajo realmente como colaborativo, plantea exigencias y responsabilidades que llevándolo al contexto del trabajo en Escuela, de seguro no parece ser simple, pero que sin duda parece hacer mucho más sentido con un enfoque centrada en las relaciones y construcción de intervenciones y procesos con los niñxs y adolescentes.
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ClaudioCabrera.
junio 2, 2019 a las 21:53 #9437
pauloinostrozaParticipanteGracias por sus comentarios, la verdad es que energiza el hecho de no ser el único al que le resuenan y remueven los mismos temas.
Los distintos contextos en los que nos desempeñamos son super complejos, y más cuando somos conscientes de las lógicas que reproducen, y al servicio de quienes están finalmente.
El desafío es grande, comenzando por uno, para en primer lugar, hacerse consciente de cuándo estamos reproduciendo la ética del control, para luego ir avanzando hacia una ética de la colaboración.
Es un moviemiento sutil, casi subrepticio, porque como hablamos en clase, irse de frente contra el sistema, lo más probable es que quedemos sin pega, jaja.
Saludos compañeres
junio 26, 2019 a las 21:02 #9751
mj-mardonesParticipanteEstimado Paulo
A mi tambien me hizo mucho sentido ese texto! Y efectivamente como dices tú parece ser que este sistema donde estamos inmersos nos lleva de cierta manera a reproducir esta ética de control…
Esto me recuerda que Felipe Lecannelier en su momento aseguró que los PRM tenemos una tasa muy baja de efectividad, lo cual en su momento me ofendió bastante pero ahora me hace bastante sentido, de hecho probablemente si hicieramos estudios transversales de las familias que tratamos posterior al egreso lo más seguro es que nos encontrariamos con nuevas vulneraciones… En fin lo importante es hacer el cambio desde adentro!
Saludos
enero 4, 2020 a las 21:38 #12088
Camila ConchaParticipantePaulo! Acabo de escribir algo muy semejante, precisamente sobre el bastión de la ética del control, o sea SENAME.
Como mencioné por ahí, para mí, acceder al diplomado y a las vivencias de resistencia de todos ustedes, me ha servido un montón y me da fuerzas para no rendirme, sin entregar mi espacio en la institución y continuar dando la pelea, orientada hacia la colaboración. Creo que compartir estas experiencias entre quienes vivimos lo mismo, es una tremenda y larga ceremonia de definición.
Un abrazo!
enero 7, 2020 a las 21:29 #12146
fernando.sotomayorParticipantetengo muchas resonancias con las cosas que han contado aquí, me hicieron recordar la eterna conversación y discusión que se daba en los últimos años de la universidad sobre lo que nos enseñaban a hacer versus lo que nos contaban que nos iba a tocar hacer, se generaba una contradicción o una disonancia: o en las palabras de un pintor de Valparaíso, nos enseñaban a hacer las cosas mal pero con las mejores intenciones.
Me demoré mucho en escribir en los foros porque no me sentía a la altura de la discusión, pero con lo que he leído en sus conversaciones me doy cuenta que lo más importante que he aprendido en torno al desaliento y a sentir altura de ustedes y del diplomado es empezar por una revisión sincera y auténtica personal, el diálogo interno, las ideas personales, las creencias, los saberes y dedicarme a crear acuerdos desde ahí.
Las prácticas narrativas se sienten especialmente diplomáticas: crear y contar mi historia, crear conversación, crear historias comunes, abrir nuevas conversaciones. Sentarse a dialogar con los desafíos y los obstáculos.
enero 8, 2020 a las 06:03 #12159
fabiola.beltranParticipante<p style=”box-sizing: border-box; font-family: ‘Open Sans’, HelveticaNeue, ‘Helvetica Neue’, Helvetica, Arial, sans-serif; margin: 0.85em 0px; padding: 0px; border: 0px #ebebeb; font-variant-numeric: inherit; font-variant-east-asian: inherit; font-stretch: inherit; font-size: 13px; line-height: inherit; vertical-align: baseline; color: #4d4d4d;”>Durante los distintos espacios que se han generado en el desarrollo del diplomado, agradezco mucho el compartir de las experiencias respecto al trabajo que se desarrolla en SENAME, me doy cuenta que somos varios que mantenemos la resistencia ante el trabajo estructural de las corporaciones y sus lineamientos, que somos creativos al momento de generar diversas estrategias que favorecen espacios de reflexión, de consciencia, de responsabilidad del actuar y de cambios que favorezcan a las personas con las que trabajamos, movilizados desde la colaboración. Desde mi experiencia he ido generando estas conversaciones con mi dupla de trabajo, como leí por ahí, hay que comenzar a generar cambios desde adentro y siento que ésto ya es un gran paso y desafío para nuestro actuar cotidiano. Termino con la siguiente frase con la que resueno: “Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas pueden cambiar el mundo”.</p>
<p style=”box-sizing: border-box; font-family: ‘Open Sans’, HelveticaNeue, ‘Helvetica Neue’, Helvetica, Arial, sans-serif; margin: 0.85em 0px; padding: 0px; border: 0px #ebebeb; font-variant-numeric: inherit; font-variant-east-asian: inherit; font-stretch: inherit; font-size: 13px; line-height: inherit; vertical-align: baseline; color: #4d4d4d;”>Saludos compañeros !</p> -
Esta respuesta fue modificada hace 6 años, 10 meses por
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