Me he dado muchas vueltas para participar en el foro y ya vamos hacia el 3er módulo, entonces sin más propósito que compartir pensares me largo nomás con todos los “riesgos” que supone mi temerosa cabeza. Desde mi trabajo en medicina o terapia energética tengo, desde lo que hasta ahora conozco y comprendo, muchas coincidencias con la TN, algunas disidencias y surgen también preguntas.
Quizás LA disidencia que creía relevante y en cierto modo conflictiva para mi cabal comprensión o dialogo con la TN es aquella relativa a la idea que tengo respecto a que hay una base humana común de carácter bondadoso (ese “escencialismo” que a ratos suena a pecado mortal). Hoy, después de masticar un poco el tema, no creo entrar en contradicción con la TN, que desde mi perspectiva sin nombrarlo lo recoge en el modo en que postula que las historias preferidas, subyugadas o alternativas capaces de ayudar a las personas, son aquellas coherentes con sus sueños, valores o intenciones, que siempre tienen una orientación hacia el bien, incluso podría decir el “bien común”. Parece que lo que nos hace bien no sólo es bastante compartido sino que es lo que habitualmente llamamos “positivo”. Con este comentario, que por algún motivo necesitaba hacer, creo que puedo dar por terminado el “conflicto” de mi disidencia.
Respecto a las coincidencias, una que me ayuda a mejorar es la del “descentrado pero influyente”, cuya idea conjunta, “descentrado e inluyente”, es lo que permite la actitud deseada y está ahí el equilibrio a aprender. Si mi manera de influir hace perder centralidad a la persona atendida, es porque no fue un tipo de “influencia” adecuada, y viceversa, si mi “descentralidad” me hace perder mi interés o capacidad de influir tampoco le doy en el clavo. En verdad puede ser una obviedad y aunque creía tener más o menos clara esta posición en mis relaciones terapéuticas, me he estado mirando con esta conciencia y hay mucho por afinar en este baile delicado de roles y protagonismos. (Dejo mis preguntas para otros foros)