Conce

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    Carolina Cuevas Parracarolinacuevas
    Participante

    En este foro solo les quiero contar algunas cosas que pasan en el territorio del que me considero parte, en el ” gran Concepción”, que es una conurbación de muchas comunas costeras que se va adentrando hacia la pre cordillera, cada vez mas urbana, cada vez mas grande. Nací, crecí y estudié aquí, y he visto como el desarrollo se ha comido casi todo en los últimos 20 años,  generando profundas desigualdades y problemáticas medio ambientales, como en gran parte de Chile yo creo (esto me recordó lo que conversamos con Marcela)

    Como todos saben el año 2010 fue el terremoto, Conce está bastante cerca del epicentro, edificios calleron en medio de la ciudad, hasta los puentes que cruzan el Bio bio se cortaron generando devastación y caos, sobre todo en la costa; irónicamente desde la fecha hasta ahora, la industria inmobiliaria repletó de grandes edificios el radio urbano y además, lugares como los humedales, donde las casas literalmente se undieron ante el cataclismo, nuevamente tienen complejos habitacionales que parecen terminar solo cuando se encuentran con los cerros de monocultivo. Pero también recuerdo que fue natural lo que pasó con los vecinos, las ollas comunes, el cuidarse entre nosotros, el compartir el agua y el “hacer guardia” junto a las fogatas improvisadas para conversar y aguantar el trauma colectivo,  compartiendo el último pucho que quedaba… esos días conocí a vecinos y amigos muy queridos hasta el día de hoy.

    No recuerdo si alguna vez hubo algún cerro sin mono cultivo a los alrededores de Conce, el año 2017 hubo incendios forestales, de los mas grandes y devastadores del último tiempo, devorando las casas y parcelas que resistían alejadas de la urbanidad. En esa entonces con los mismos amigos y vecinos, sin permiso alguno, fuimos a hacer cortafuegos en algunas partes, entregábamos agua y ayudábamos a mojar los techos de las casas de los que vivían en la perisferia cerca de la naturaleza. Ya han pasado 4 años y todo es monocultivo de nuevo, de hecho empresas como forestal Arauco tiene una mega proyecto para fortalecer la industria de la celulosa.  Pero mucha gente fue a colaborar para resistir al fuego, se organizó espontáneamente, tal como el 2010.

    Ahora para la revuelta popular del 2019, pasó algo similar, cruzar “el puente” caminando, el puente une las comunas del sur del Biobio con el centro de la ciudad, con los mismos vecinos que conocí en el terremoto, con los mismos amigos que fuimos hacer corta fuego y tantos otres,  es un acto simbólico que me lleva a  reafirmar que el “tejido social” no esta “desarticulado” como he escuchado tantas veces, solo a veces silenciado por la brutalidad del sistema. Me recuerda que los saberes son locales  y que existe  el movimiento social por el mismo sentir colectivo, como hablamos con America y con Mewi. E insisto que la mirada debe ser  valorar esos pasos,  mirar que hemos recorrido bastante a partir de nuestros saberes y la pura necesidad de apañarse y que eso es un proceso histórico, no es que la gente despertó “de la nada”.

    Por eso cuando dicen que no hay que dejar que “la gente se conforme” con solo ganar el apruebo, me parece subestimar la consciencia y la protesta ante la violencia estructural, porque comunidad o “tejido social” existe de mucho antes del estallido. El sentido de comunidad, para mí, siempre ha estado resistiendo a los estragos del desarrollo, y como he aprendido en el diplomado: cuando parece que “no se hace nada”, también es hacer algo, por que ni la comunidad ni el territorio es solamente pasivo ante la vulneración de sus derechos, siempre hay resistencia. Tal vez es muy “romantico” lo que expongo (?), pero esas experiencias de comunidad organizada,  son historias, reales y atestiguadas que han tenido una implicancia en mi vida y saberes y en los que me rodean. Así que cuando venga el miedo de creer que las comunidades se van adormecer  porque fue “solo ir a votar” y que no va haber cambio alguno, debemos recordar que ésto es lo que hay que mirar, recordar esas experiencias, esas grietas en el sistema, donde de manera natural o intencionada existe organización. No comprarse ese discurso dominante que durante 40 años el pueblo solo “estuvo dormido”, si no mas bien resistiendo y re-organizandoce pos shock de la dictadura. Me parece una mirada mas esperanzadora, ver todo lo que hemos recorrido para hacer frente a lo que queda.

    Por último les comparto el trabajo de Sadi Mora, fotografo penquista quien me he causado inspiración  su trabajo de resistencia de los limites urbanos y consecuencias de desarrollo

    Pd: pueden venir a Conce cuando quieran, yo los recibo<3

     

     

     

    #18226
    Rodrigo Vega Cuestarodrigovegacuesta
    Participante

    Leyéndote recordé una experiencia que tuve en la U de Conce hace como 5 años atrás. Como una vez te Conté con unos amigos y conocidos fundamos un Observatorio de Derechos Humanos en Salud Mental en Conce el 2015, y por ese tiempo participaba en cuanto foro se me ponía en frente. Un día recibí una invitación de una profe comunitaria de la U de Conce, a un conversatorio acerca del estado de la psicología comunitaria en la región. La mayoría de los participantes que allí se congregaron hacían comentarios como los que tu has escuchado: ” de que el tejido social esta desarticulado, no hay comunidad, que el modelo a socavado los cimientos de la comunidad”. Yo fui el único que los rebatió, les dije que la comunidad estaba viva, que se organizaba, que colaboraba y sobrevivía. Todos me miraron así como que que estaba diciendo, claro ellos todos académicos no habían salido a dar una vuelta hace como 20 años.

    Justo en ese tiempo trabajaba para una fundación en una comunidad afectada por el terremoto, y que les habían asignado unas casas de reconstrucción en Hualpén al frente de Petrox, para que veas muy bien ubicadas, con altas emisiones de plomo por la refinería instalada a 100 metros. Y para variar la comunidad recibió casas defectuosas que se llovían, y bueno del gobierno (Bachelet 2) nos mandaron a intervenir. Antes de conocer a los pobladores recibí solo discursos estigmatizados acerca de ellos de parte de la muni como de la gobernación, y del Minvu y la Seremi, que era imposible trabajar con ellos, que eran conflictivos, todos me daban la extremaución. Claro la autoridad había intervenido generando conflictos entre los tres condominios, dividir para gobernar pensé. Y ahora que hago me dije, bueno pensé hacer lo que estos tipos no hicieron, “trabajar”. Cuando llegue a la comunidad al principio se reprodujo la misma forma que tuvieron desde el gobierno para relacionarse con ellos, pensaban que les llevaría regalos, que les prometería cosas, que haría alianzas con ellos y pelaría a los de los otros condominios etc, muchas malas practicas. Cuento corto no prometí nada, no enganche en cahuines, no caí en promesas, etc. Pasando la tensión inicial me encontré con gente organizada, solidaria, voluntariosa, preocupada, responsable. A tres meses de nuestro trabajo los conflictos entre los tres condominios habían acabado,  y nos organizamos para realizar mejoras a la infraestructura del sector, los de la tres ayudaron a instalar las luminarias para la dos, los de la dos ayudaron a  reparar la sede vecinal de la uno y los tres construyeron la sede de la tres, cuando hacíamos  un asadito para compartir todos venían, unos ponían el pebre otros las sopaipas y la institución que representaba ponía la carne.

    Cuando de la Seremi  me preguntaron como lo había hecho para organizar los tres condominios, yo les respondí: nada, solo trabajar.

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