La idea de escuchar lo que es importante para las personas, lo que valoran, lo que se constituye como esencial, ese tesoro intransable que podemos aprender a escuchar en los relatos de la gente que acude a nosotros en busca de ayuda, me ha parecido tan importante. Lo pienso y es algo que ahora me parece básico, pero que antes no veía. La manera en que puede cambiar la interpretación o la asimilación de una vivencia por más dura o traumática que sea, incorporando la idea de resistencia, de posición activa y llena de significados personales, me ha parecido una de las ideas más iluminadoras que me ha aportado la terapia narrativa. Sin embargo, no he logrado avanzar y dejar testimonio escrito o simbólico de aquello. Me he quedado en lo verbal, lo que ya ha sido importante, pero ansío avanzar y aprender a dejar algo más concreto que ayude a reconectar lo logrado en la conversaciones. Me parece potente lo que puede significar el llevarse una especie de tatuaje o recordatorio del sentido que podemos haber encontrado y que fácilmente puede diluirse en la vida diaria sin algo que nos conecte y nos permita incorporarlo de manera más permanente en nuestra vida.