Ética de la colaboración y DDHH

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  • #16373
    Carolina Cuevas Parracarolinacuevas
    Participante

    En relación a la ética de la colaboración y el concepto de andamiaje, me parece una metáfora bastante consecuente con lo que, sin saberlo, he tratado de hacer de a poco desde que trabajo con personas. Obviamente ha sido un proceso de aprendizaje, usando estrategias que permitan cuestionar algunas ficciones políticas dominantes, como los diagnósticos psiquiátricos concluyentes de identidad o ideas patriarcales en relación a los roles de género impuestos, entre otros. Caminos que se han ido abriendo de a poco a medida que he podido aprender acerca de otras cosas como los DDHH, anti psiquiatría, protección de la infancia, psicología comunitaria y otros.

    Me hace sentido esto de definir las problemáticas con las palabras que las personas utilizan para nombrarlas, siento que he intentado ser mucho más consciente de esto. Sin embargo, hay situaciones que  me causan alerta, por ejemplo, cuando he trabajado con situaciones de abuso, VIF o violencia en la pareja, a veces ésta aparece bastante solapada y disfrazadas de prácticas “amigables” o “protectoras”. Hay situaciones donde los andamios requieren de mas andamios que permiten cuestionar cosas que hasta para quien las vive son”normales” o “buenas”, como por ejemplo, recuerdo a una adolescente de 15 años, víctima de una relación de estupro con un hombre de 40, nombrando esta situación por ella una “relación de pololeo” , siendo validado por su contexto familiar, quienes recibían aportes económicos de esa persona y además comparten en una comunidad religiosa. A mi parecer, sin duda, es una situación abusiva y des protectora, comprendiendo también que dicha normalización tambiénn es contribuida por su contexto.

    Creo que si bien las personas pueden llamar con sus palabras las situaciones que les afecten y decir “esto es normal”, ” esto es lo que quiero”, tampoco hay que perder de vista que la sumisión y la normalización de situaciones de abuso son también efectos del mismo, sobre todo si no hay otras posibilidades, y es ahí cuando se hace imprescindible la colaboración social en un marco  (ético) protector de quien se encuentre en desventaja. Creo que esto también es parte de una responsabilidad terapéutica, que para mí implican  acuerdos como los DDHH o los derechos de los NNA, que también consideran aspectos como la autonomía progresiva, similar la sentido de agencia personal.

    #16404
    Daniela Oyarzo Téllezdaniela.oyarzo.tellez
    Participante

    Hola!!!

    Creo que lo que escribes implica el gran desafío que tenemos como personas que laboramos en espacios de salud mental, pues constituye reforzar la idea de que debemos ir más allá de los límites de lo posible, en tanto, poder desestructurar significados cargados de mandatos transgeneracionales, fuerte influencia sociocultural y a veces cargado con una alta desesperanza aprendida, cómo por ejemplo lo que planteas en tu comentario, relacionado con las formas en que a veces se nombra una situación, que a ojos del que mira es un acto de abuso.

    Así las cosas, me parece conveniente soslayar que el desafío para nosotros esta en como colaboramos efectivamente para que las personas puedan escuchar su propia voz y pueda apropiarse de ella es decir, si esto fuera una especia de equalizador, la magia esta en que en conjunto con las personas poder ir bajándole el volumen a estos significados que perpetuán practicas dominantes, para que, poco a poco, le podamos subir el volumen a la voz propia de la persona, lo que evidentemente constituiría una manera real de resistirse frente a masas biopolíticas que intentan actuar sobre el alma, el espíritu y el cuerpo de las personas.

    Un abrazo

     

     

    #16436

    Totalmente de acuerdo con lo que escriben ambas. Yo lo conecto lo que dicen con los discursos dominantes que como dice la Dani no permiten que hablemos con nuestra voz propia, si no con la del discurso dominante, y que como dice la Caro hacen que evaluemos positivamente situaciones de opresión cuando las consecuencias son violentas. Yo creo que el sistema de opresión más grande es el patriarcado y que por mucho que tengamos el ideal de libertad de expresión como derecho fundamental y que nuestro trabajo se base -en parte- en escuchar y quizás validar (no sé realmente si se trata de eso, tengo que pensarlo más) la experiencia de ser, sentir y pensar de quienes nos consultan, no podemos olvidar jamás que estas interpretaciones están narradas bajo las sombras de ideas dominantes patriarcales. Creo que no se trata (no es que alguna de ustedes lo haya dicho) de relativizar los discursos, si no de que el problema no es la persona ni las familias por pensar y actuar como lo hacen, si no que tener presente que hay todo un sistema que valida y refuerza ciertas experiencias y expresiones por sobre otras, y es ese sistema el que hay que develar.

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