Gracias Fabian por poner esto en discusión, si miro las intenciones detrás de estos acciones movilizados por ejercer control de vidas, cuerpos, mentes y pensamientos. Pienso en la funcionalidad como idea, la búsqueda de esto, de pasar rápido por las penas, de estar todo el rato en calma, en equilibrio, de la añoranza moderna del control de nuestras emociones, al servicio de quién nos orientamos en ayudar, en ocasiones, en formas que buscan que las personas se “encarrilen” rápidamente en lo que parecían ser las vidas que deben llevar, si bien es cierto hay mecanismos de control institucionales horribles, pienso en los ejemplos cotidianos, familiares, afectivos de está búsqueda de querer que nuestro ser queride no transite por una situación problemática, problemática a ojos de un determinado contexto cultural. Porque desde la definición de problema, que es aquello que te puede movilizar a querer ayudar, encontramos un sin fin de variantes asociado a una construcción cultural. Quizás, hace 40 años una madre intentaba amorosamente ayudar a su hije a convertirse de la homosexualidad. “De buenas intenciones está el camino al infierno”. No se a dónde quiero llegar con esta respuesta, y si pudiera pensar en tu pregunta, quizás es poder escucharnos antes que todo.