Hacer o recibir documentos
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Camila Concha.
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enero 9, 2020 a las 22:37 #12259
Camila ConchaParticipanteHola
Me encantó el módulo sobre documentos o contradocumentos, pero me pasa algo con los ejemplos de “galardones” que salen en uno de los capítulos. Siento que me resuena mucho en trabajo con niñ@s, considerando que la etapa evolutiva transitada requiere de muuucha validación del entorno en el que se desenvuelven, por lo tanto este tipo de documentos debe, sin duda, contribuir al desarrollo de historias favoritas para compartir con sus terceros significativos y potenciar su agencia personal. Sin embargo, me hace un pelito de ruido la entrega de “galardones” en el trabajo con personas adultas, porque quizás continúa aunque sea mínimamente replicando estructuras verticales de poder. Me cuesta un poco ver cómo esta entrega se despoja de la posición de roles expertos e inevitablemente al leer en este capítulo la palabra “galardón” pensaba en una premiación de películas. Es cierto que antes de escribir esto le había posteado a Lili que, particularmente en los diplomas quizás se podía aminorar esto escribiendo el documento juntito a la persona, pero luego me cuestioné esto.
Por otro lado, me llama la atención que las lecturas sobre documentos terapéuticos hablan exclusivamente de una elaboración y entrega desde quien hace la terapia hacia la persona, incluso en las cartas, los ejemplos son de David a la familia del niño que atendía. Esto me hace preguntar qué pasa con los documentos que son exclusivamente elaborados por las propias personas para sí mismas o para otros. A mi me parece que incluso pueden contribuir a potenciar muchísimo más la agencia personal de quien se toma ese espacio para mirar sus habilidades y saberes que si recibe algo de otra persona, sin dejar de considerar que los reconocimientos son homenajes del mundo hacia uno.
Hace poco egresaron en mi trabajo dos niños junto con su abuela y le pedimos a ella que hiciera una carta “para algún nuevo apoderado que llegara a la residencia”. El documento que nos entregó me dejó para adentro, era mucho mejor que cualquier cosa que yo le habría podido pedir, sin minimizar el dolor que había sentido hablaba sobre cómo poder encontrar fuerzas dentro de uno mismo, guiaba para mantenerse siempre recordando sus sueños, esperanzas y valores, no solo individuales sino aquellos que interiorizaban como grupo. Fue precioso. Si bien resonamos con ella por todos los avances y la lucha que había dado, no se me ocurre que un diploma o galardón hubiera podido ser más significativo que esa carta.
Me encantaría publicarla pero no alcancé a pedirle autorización, pero me muero de ganas de conversar sobre este testimonio con familias nuevas que nos lleguen, y quizás, más adelante, llamarla para contarle sobre como su carta influyó sanamente en otras personas.
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