La dimensión política de la terapia narrativa fue uno de los factores que más me atrajo de este paradigma, me gusta la idea de vernos como terapeutas influyentes, ya que siempre me hizo ruido el concepto de neutralidad o el ser “vainilla” como lo nombré yo jaja.
Me hizo también mucho sentido la idea de que los problemas están situados en un contexto, al igual que los discursos dominantes, por lo que es importante caracterizar el contexto histórico y de poder donde vivimos, así como las intersectorialidades del poder, no es lo mismo trabajar con un niño santiaguino de padres con educacion universitaria, que con un niño en situación de pobreza, que no almuerza todos los días y tiene padres con consumo de alcohol, sería injusto olvidar donde estan posicionados.
El diplomado ha sido util para cuestionarme las fantasías que uno se crea como profesional, la más tipica, que tenemos una relación simétrica ¿como voy a tener una relacion de iguales con un niño inserto en SENAME si soy una adulta con carrera universitaria? Asimismo, me ha servido para darme cuenta que efectivamente la institucionalidad me utiliza como un instrumento de control, mediante la imposición de discursos dominantes, “no te escapes” “no vayas a las marchas es peligroso” “no puedes tener tantos pololos” “no insultes, no seas agresivo, hay otra manera de resolver las cosas”y no, en su contexto de repente no hay otra manera de resolver las cosas, porque a veces es la única manera de ser vistos, por ejemplo ¿si Michael no hubiera estado portandose mal y peleando con sus compañeros nos habríamos dado cuenta que vive violencia en su casa? probablemente no.
Quiero tomarme este foro para agradecer este espacio de ánlisis y a ustedes compañeros por brindarme espacios de resistencia, en verdad la ceremonia de definición que hicimos constituyó un antes y después para mi, gracias por verme en primera linea!