Laberintos

Viendo 2 entradas - de la 1 a la 2 (de un total de 2)
  • Autor
    Entradas
  • #16502
    Daniela Oyarzo Téllezdaniela.oyarzo.tellez
    Participante

    “Cuando una mujer toma la decisión de abandonar el sufrimiento, la mentira y la sumisión. Cuando una mujer dice desde el fondo de su corazón; ¡Basta, hasta aquí he llegado! Ni mil ejércitos de ego ni todas las trampas de ilusión podrán detenerla en la búsqueda de su propia verdad. Ahí se abren las puertas de su propia alma y comienza el proceso de sanación. El proceso que la devolverá poco a poco a si misma a su verdadera vida. Y nadie dijo que ese camino sea fácil, pero es “el camino”. Esa decisión en si abre una línea directa con su naturaleza salvaje y es ahí donde comienza el verdadero milagro”

    Luego de escuchar la clase de ritos de pasaje, fue inevitable no pensar en este libro que me ha acompañado los últimos años de mi vida y fue inevitable no conectar con algunos pasajes donde he sentido esa necesidad, esa “hambre” de separarme, de identificar que es y lo que hay que hacer para reconocer lo que ya no he querido en mi vida. Ese momento de despertar, de hacer consciente lo que muchas veces ha operado de manera inconsciente ciertamente es un salto al vacío, en tanto que como seres narrativos intentamos contarnos el cuento de la manera menos dolorosa. Tomar especial atención a este discurso y como este va performando ciertas áreas de reconocimiento en la vida de las personas y sobre todo, como en el espacio terapéutico donde las palabras a veces no son suficientes para abarcar de manera amplia los pliegues de la subjetividad, por lo que pensaba que el proceso terapéutico se asemeja al proceso de construir un origami pues conforme avanzamos vamos abriendo y juntando pliegues, haciendo que desde formas indefinidas puedan aparecer poco a poco formas un poco más definidas de la identidad de la persona, es quizás ahí cuando se logra tener real consciencia de las cosas que ya no se quiere en la vida. Entonces me pregunto, ¿el separarse constituye un punto de partida o es realmente el destino? O ¿será que a medida que avanzamos, nos despojamos de la posibilidad de resistirnos frente a relatos dominantes totalizadores y frente a masas biopoliticas que intentan actuar sobre nuestra alma – cuerpo – corazón?

    Pareciera ser que el primer momento; el de separación se asemeje a la sensación que se aloja en la guata que a veces es un poco ambigua, como una sensación de malestar, de no pertenencia, de hambre por algo distinto que te motiva a dar el primer paso y es el camino, el trayecto, el espacio que separa una frontera y otra donde ocurre la magia, que como bien se explicó en clases esta no ocurre de manera espontánea, se precisa de conocimientos, confianzas, saberes e intuiciones que hagan despertar la voz interna que aporte la claridad necesaria para tener certezas respecto a lo que se va dejando atrás, para lo cual es necesario traer a la memoria y hacer visibles los saberes y los valores que le recuerden a la persona porque inició este viaje y como las cosas que no quiere en su vida, que constituyen el propulsor del viaje, forman parte de la esperanza alojada en algún recóndito espacio de su ser que le muestra a momentos de manera nebulosa cual es la vida que quiere vivir.

    Por eso quizás el trayecto nunca será lineal, sino más bien se asemeja a un laberinto que a veces tiene espacios cerrados y ciegos que dejan la sensación de quedarse atrapada/o. Entender el proceso como un laberinto fue clarificador, toda vez que representa una ruta simbólica que conduce al caminante al encuentro con sus energías internas que habitan en el “centro”; es por lo tanto un camino simbólico de acceso a las profundidades del ser. La travesía del laberinto implica siempre cambio, mudanza, transformación, se pasa de la vida a la muerte, de la ignorancia al conocimiento, de las tinieblas a la luz. Internarse en él es entregarse a lo desconocido, a una tierra sin referencias de espacio y tiempo, a un espacio donde las experiencias, conceptos y relatos dominantes adquiridos de la vida se entrelazan en una tregua con la oscuridad del caos que habita en nuestro interior.

     

    #18216

    No tengo claro qué de lo que escribiste me llevó al lugar donde se está finalizando un proceso de mantener conversaciones con una persona y haces inevitablemente una recapitulación de todo lo vivido, cómo eso nos toca a nosotras como personas sintientes, pensantes y experienciantes, y cómo muchas veces como facilitadoras de procesos nos va llevando a otros lugares desde donde mirar nuestra práctica y cómo ha sido muy significativo para mí en esta parte del camino transparentar cómo me ha tocado la vida de la persona, dónde estaba antes de haber mantenido tantas conversaciones y dónde quedo ahora. Sin duda que, permeable que es una, va incorporando cosas al escuchar diferentes relatos y experimentar los tránsitos de las personas con quienes conversamos y reconocer aquello frente a frente puede aportar en la propia revisión de la práctica.

Viendo 2 entradas - de la 1 a la 2 (de un total de 2)
  • Debes estar registrado para responder a este debate.