Minihulk

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    Claudio Cabrera AntoineClaudioCabrera
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    Quisiera compartir una experiencia que tuve en el contexto de psicoterapia con una niña de 10 años y su familia con que trabajo donde intenté trabajar con la externalización y con un documento narrativo.

    Como contexto, en la semana me llegó un msj de whatsapp de la madre de la niña contándome que estaban muy mal como familia y preocupados como padres porque su hija tuvo una crisis y pataleta descontrolada donde destruyó hasta unos conjines de su cama. Luego de conversar un rato, quedamos de abordarlo en sesión con los 3 (niña, madre y padre).

    A la niña le cargan las sesiones con sus papás, suele costarle mucho hablar ahí a diferencias de los encuentros sólo con ella. Imagínense cómo estaba la niña ese día, asumiendo que se iba a hablar de lo que había ocurrido.

    Escuché entonces lo que había ocurrido y luego de un par de intervenciones, pregunté de distintas formas para buscar que como familia pudieran externalizar lo que le había pasado a la niña, buscando palabras o metáforas que a ellos le hicieran sentido para describir la situación vivida (que no era un evento aislado) y que escapara de las ya tradicionales etiquetas de “la crisis” o de “la pataleta”. Es así como valiendo del interés, sobre todo del papá y la niña en los superhéroes, llegamos a poder hablar de “MiniHulk” para referirnos a lo que le pasaba a la niña.

    Esto ayudó mucho, de alguna le quitó tremendamente la carga de tensión a la conversación. La niña empezó hablar por fín en la sesión sobre cómo aparecía minihulk, qué necesitaba, porqué aparecía y cómo quizás se podía controlar. Los papás participaron muy activamente ya no con el tono más castigador o acusador con el cual llegaron (sobre todo la mamá). Eso sí, la mamá me había pedido de antes y lo volvió a solicitar una especia de pautas de conductas o de acción para cuando ocurrieran. Me tenté de mandarme “flor” de discurso construccionista (suelo no aguantarme y dar esa lata jaja), pero la pensé mejor y les planteé que podríamos juntos construir un plan de acción para cuando apareciera minihulk. La niña fue la más protagonista en decir qué es lo que minihulk necesitaba, y los padres cedieron en cosas que nunca hubiese pensado antes de la sesión.

    A la siguiente sesión les traje un documento donde jugué mucho con imágenes (puse dos puños de hulk como atravesando el certificado) y con la estructura entre formalidad y familiaridad. Temía que la metáfora de “un plan de acción para contener a minihulk” sonará como medio aplacador de la emoción de la rabia, pero para mí gran sorpresa, al momento de entregarles el documento a los tres, se produjo un efecto muy inesperado, pues además de que les gustó mucho y se rieron con el uso del lenguaje, nació espontáneamente una conversación que yo sentí que era una especie de incluso justificación y “defensa” de minihulk. La madre se mandó una palabras muy conmovedoras sobre cómo la aparición de minihulk puede ser muy necesaria en el futura de la vida de su hija, pues le puede permitir responder a situaciones complejas, de injusticia, de vulneraciones, y que la idea no es que desapareciera minihulk, sólo que entendiera que nunca va a estar sola y que sus papás siempre estarán cuando se necesiten.

    Quise compartirlo principalmente porque me sorprendió mucho la respuesta de la familia y sobre todo desafío mi prejuicio, sobre todo con la madre que suele pedir cosas más formales, estrucuturadas y efectivas, y que no me tomara mucho en cuenta la intención de externalización.

     

    ( El documento no se los podré mostrar porque no pedí autorización 🙁 )

     

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