Debo confesar que este tema me queda poncho y no terminé de estudiar los documentos y clases recibidas. Me abruma ver el modo en que las estructuras del poder se piensan las cosas para mantenernos en el lugar sometido que necesitan y la imagen del panóptico resuena como un esquema en que nos veo instalados y controlados sin poder mirarnos entre nosotros, hasta ahora. Quizás de algún modo esa misma estructura nos “ordena” internamente, cuando sólo vemos una versión de nuestra historia y perdemos de vista todas las demás, separadas entre si por muros que las hacen inaccesibles.
Cuando en forma individual derribamos muros podemos completarnos y encontrarnos con otras formas de comprendernos y apreciarnos. Cuando en forma colectiva derribamos muros podemos vernos en nuestras vivencias comunes y podemos abrir camino al encuentro y a soluciones que ya no responden a un sufrimiento particular del cual debo hacerme cargo, sino a condiciones de vida compartidas que nos someten por igual ante los que poseen y quieren seguir multiplicando su poder.
“No era depresión, era capitalismo” es un cartel que con distintas palabras ha estado en las calles de Chile y me conmueve por el poder transformador que contiene. Creo que refleja e inspira lo que quiero decir.