<p class=”MsoNormal” style=”margin: 0cm; font-size: 12pt; font-family: Calibri, sans-serif; color: #000000; text-align: justify;”><span lang=”ES-TRAD”>Si bien los aprendizajes efectuados en el transcurso del diplomado han incidido de manera significativa en diversos aspectos de mi que hacer laboral y personal, procedo a continuación a exponer, a groso modo, la historia de Andrea (nombre ficticio), de 44 años, y su relación con las exigencias sociales y la patologización de las vivencias afectivas. Comenzamos a conocernos hacia finales del mes de junio del presente año, siendo derivada a atención particular por el terapeuta tratante de su hijo mayor, de 5 años de edad, con el objetivo de “generar mayor empoderamiento y estabilidad emocional” en su persona. En el transcurso de estos primeros encuentros, Andrea comenta encontrarse transitando un momento complejo a nivel emocional, identificándose a si misma como una mujer “rallada” y “media loca”, adjetivos que serían reforzados por su pareja (de 42 años) y colegas de su área laboral. De igual manera, se relatan reiteradas consultas con psicólogxs y psiquiatras a lo largo de su vida, instancias en las cuales se habrían reafirmado dichas conclusiones identitarias, otorgándose diagnósticos médicos (tales como “depresión” y “ansiedad”) al malestar emocional previamente señalado, calificativos que, a día de hoy, conformarían parte del discurso dominante sobre si misma. Una vez establecidas las primeras instancias de conversación, se destacan cambios en el discurso de Andrea sobre su persona y sobre las relaciones interpersonales establecidas en su trabajo y grupo familiar, señalando sentirse presionada a cumplir con un rol de trabajadora, esposa y madre que coartaría sus libertades como mujer, asumiendo, con sentimientos de culpa, la necesidad de “liberarse en buena” de dichas presiones, con el objetivo de retomar valores importantes en su vida los cuales se habrían visto desplazados por dichas exigencias y por los efectos del problema, tales como la libertad y los espacios de encuentro con sus hijos y alumnxs del establecimiento educacional en el cual trabaja.</span></p>