Uno de los que me llamo la atención fue la de la idea de conformar una identidad multirrelatada, así como el impacto de las ceremonias de redefinición, al haberlo practicado en clases. En este sentido, siento que en terapia reparatoria se generaría un cambio tremendo en los procesos terapeúticos si se pudieran generar espacios para que los niños, niñas y adolescentes puedan compartir sus historias mediante ceremonias de redefinición y de cierta manera lograr nutrir su identidad como sobrevivientes al trauma.
Aún tengo mis resquemores, debido a que siento que no estoy capacitada aún para guiar al grupo correctamente, por lo que me plantee hacerlo mediante cartas terapéuticas, principalmente con adolescentes. Durante este proceso, les pregunto a los chiques si les gustaría responder a la carta que leyeron y recibir respuestas cuando han escrito una carta, inicialmente me han dicho que les da verguenza, pero que les llama la atención lo identificados que se sienten con la experiencias de otros chiques como ellos al ingresar a nuestro centro, incluso me preguntan si yo no escribi las cartas jaja. Me gusta mucho, porque mediante las cartas pueden conversar con otros sobre la sensación de incomprensión, del silenciamiento y de la importancia de romper la cadena del abuso, a pesar de las consecuencias negativas. Cada vez me hace más sentido la idea de que yo no tengo el rol de enseñarle nada a los chiques, lo que me tiene muy contenta